Llega el ‘Do It Yourself’ de las nanocápsulas

el-mundo

INNOVADORES
  • MARÍA CLIMENT
  • @mecliment

15/11/2016 12:38

¿De qué color es el oro? Amarillo brillante… o no. En realidad, depende de la ‘lupa’ con que se mire. Y es que, a tamaño nanométrico, resulta que es rojo. La nanotecnología abre un escenario nuevo de aplicaciones de elementos ya conocidos, pero que, cuando bajan de escala, presentan características diferentes. El oro nanométrico se emplea, entre otros usos, para el diagnóstico de enfermedades. Es el responsable de que, por ejemplo, aparezcan (o no) unos palitos rojos en los test de embarazo. Ésta es precisamente una de las áreas de actuación de la startup Nanovex, con sede en Llanera (Asturias). La empresa, con apenas dos años de vida, combina la parte ‘nano’ con la ‘bio’. El resultado son nuevas soluciones para el campo de la salud.

Daniel Pando y Rebeca Alonso son dos ingenieros químicos que a finales de 2013 tenían que dar el salto al ámbito laboral. Un escenario que no se presentaba muy favorable. Sabían que su trabajo conjunto tenía un «alto potencial», así que decidieron aprovechar ese conocimiento y transformarlo en empresa. Su talento atrajo la ayuda que necesitaban. Los catedráticos Agustín Costa, Francisco Javier García y Mª del Carmen Pazos se unieron al proyecto, pero necesitaban socios industriales. En la multinacional asturiana Industrial Química del Nalónencontraron, tal y como recuerda Pando, su «mayor aval». No fue el único. Las empresas Medinversicos del Norte y Moriwase Mapa 97 también se unieron a la aventura de Nanovex.

El siguiente reto era definir su ámbito de actuación. La nanotecnología tiene «aplicaciones en muchos campos», desde los materiales hasta la alimentación. Pero su foco estuvo claro desde el principio: la medicina. Y dentro de ésta, optaron por las dos áreas con «mayor crecimiento»: la administración dirigida de fármacos (drug delivery en inglés) y el diagnóstico.

Nanovex optó entonces por desarrollar producto propio. Su objetivo era ofrecer soluciones a empresas y centros de investigación, que carecen del conocimiento para nanoencapsular, pero que sí utilizan estas soluciones como herramientas de trabajo. Para satisfacer esta necesidad, su cartera de productos (que salió al mercado en marzo de este año) se divide en dos familias muy parecidas, pero distintas al mismo tiempo: las nanopartículas y las nanovesículas. Ambas tienen forma esférica y tamaño nanométrico, con la diferencia de que las primeras son macizas y las segundas están huecas. De ahí que las nanovesículas se utilicen para nanoencapsular otros compuestos o fármacos.

Las compañías o centros de investigación que querían recurrir a esta técnica, se veían obligados a buscar un socio tecnológico que les desarrollase las nanocápsulas a medida. Un procedimiento que no sólo alargaba sus trabajos en el tiempo, sino que aumentaba su coste. Hasta ahora. Nanovex ha ideado una tecnología «única» a nivel mundial orientada al ámbito del drug delivery. La empresa ha desarrollado un «preparado» que permite crear nanovesículas listas para usar. Se trata de un polvo liofilizado en el que sólo hay que introducir el fármaco deseado, mezclarlo con agua y agitar la mezcla con la mano. ¿El resultado? El compuesto sale nanoencapsulado. «La clave es la formulación y el proceso de mezcla», afirma Pando.

Dentro de esta familia de productos, la empresa ofrece diferentes soluciones con determinadas características. Por ejemplo, una de ellas permite que el fármaco encapsulado se libere de golpe sólo cuando se alcanza una temperatura superior a los 40º.

La innovación también está presente en el segundo ámbito de desarrollo de Nanovex, las nanopartículas. La startup ha sido la primera en desarrollar y comercializar nanopartículas de óxido de cerio. ¿Para qué? Como sustitutas de las enzimas en las pruebas inmunológicas para detectar enfermedades, entre otros. Las proteínas que se usan en estos ensayos no son especialmente estables. «Pierden su función muy rápido con cambios de temperatura o si entran en contacto con determinados compuestos», explica el CEO. Sin embargo, al sustituirlas por un metal como es óxido de cerio, la prueba se vuelve «más robusta y rápida».